ICE aumenta su número de agentes en 120 % y se prepara para intensificar arrestos y deportaciones en EE. UU. durante 2026
El aumento histórico del 120 % en el número de agentes de ICE, que eleva el número de personal de 10.000 a 22.000, marca un punto de inflexión en la capacidad operativa que tendrá esta agencia en 2026. La agencia contará con más personal, más presencia territorial y mayor margen para ejecutar arrestos, investigaciones y deportaciones, lo que podría traducirse en un incremento de operativos migratorios en distintas ciudades y estados.
Con miles de agentes desplegados “en todo el país”, ICE tendrá mayor capacidad para actuar de manera simultáneamente en múltiples jurisdicciones, incluyendo zonas donde antes la presencia de la agencia era limitada. Esto podría afectar no solo a personas con órdenes de deportación, sino también a inmigrantes con procesos migratorios abiertos, antecedentes menores o casos administrativos pendientes.
Durante años, muchas decisiones migratorias quedaron suspendidas o avanzaron lentamente por falta de personal, Con más agentes, ICE también puede revisar expedientes antiguos y no solo están en riesgo quienes han cometido delitos graves. En inmigración, la realidad es distinta. El estatus, los antecedentes administrativos y el historial de entradas y salidas del país pueden ser tan determinantes como un récord penal.
Por ejemplo, personas sin antecedentes criminales pueden enfrentar problemas si tienen órdenes de deportación antiguas, procesos inconclusos, solicitudes mal presentadas o ausencias a audiencias pasadas.
Otro aspecto que preocupa a muchas familias se materializará con el aumento histórico de personal, pues los encuentros con ICE serán más frecuentes. Más agentes implican más operativos, más visitas para ejecutar órdenes existentes y mayor colaboración con otras agencias. Frente a esto, es importante tener claro que: el aumento de personal no elimina los derechos.
ICE no puede ingresar a una vivienda sin una orden judicial firmada por un juez. Nadie está obligado a responder preguntas sobre su estatus migratorio ni a firmar documentos sin comprender su contenido. Exigir hablar con un abogado es un derecho.
Más agentes en el terreno podría derivar en más personas bajo custodia, lo que incrementa la carga sobre centros de detención, tribunales de inmigración y procesos de remoción. Para los inmigrantes, esto puede significar detenciones más rápidas, menos tiempo para preparar defensas legales y mayor urgencia para contar con representación jurídica desde etapas tempranas del proceso.
Saber si existe una orden previa, entender en qué estado está un caso, conocer si hay opciones legales disponibles o defensas posibles es hoy más importante que nunca. Muchos inmigrantes poco se preocupan por revisar su historial migratorio o asumen que “si nadie me ha buscado, todo está bien”. Esa teoría ya no es segura.





