Un niño de 2 años en detención migratoria se rehúsa a comer y su salud enciende las alarmas
Un niño migrante de apenas 2 años, detenido junto a su madre en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha encendido nuevas alarmas sobre las condiciones en las que permanecen familias bajo custodia.
El menor, identificado como Kaleth, se encuentra recluido en el centro de detención de Dilley, en Texas y según denunció el congresista demócrata Joaquín Castro, su estado de salud empeora cada día.
De acuerdo con lo revelado por el congresista, el niño presenta episodios que comprometen seriamente su salud como fiebre y se ha negado a comer los alimentos que le entregan dentro del centro.
En este sentido, Castro explicó que otros detenidos han denunciado que la comida que reciben a veces estaría en mal estado, incluso con moho o gusanos; además la situación ha generado preocupación adicional porque, según la denuncia, cuando la madre del menor pidió ayuda médica, el personal habría minimizado el caso y lo calificó como un problema “psicológico”.
El congresista calificó el trato como inaceptable y exigió la liberación inmediata del niño y de su madre, además de hacer un llamado para que se les brinde atención médica urgente.
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Pero lo preocupante es que este no es un hecho aislado, pues en los últimos meses, el centro de Dilley ha sido señalado por organizaciones defensoras de Derechos Humanos, médicos y legisladores por las condiciones en las que permanecen los menores migrantes.
Se habla de la falta de atención médica, alimentos en mal estado y un impacto emocional fuerte en los niños detenidos, incluso, casos recientes de otros menores han provocado protestas públicas.





